domingo, 8 de diciembre de 2013

Ella

Cuando me acaricia las mejillas es extraño… Me siento bien, me siento mal. Sé que es mi frase cliché pero algo se abre en mi pecho y un revoltijo me pesa en el vientre.

Las caricias se secan y queda el surco grabado en el rostro y las siento, siguen allí recordándome el por qué.

Pero no quiero hablar sobre las lágrimas.

Es solo que ayer me enteré de que una chica a la que le leía algunos relatos se murió, mas bien se mató y no lo quería comprender. No me cabía, me cabe que lo hiciera. Yo no sé que le paso y entiendo que no todas las personas tenemos las mismas influencias al crecer, que no todas tenemos a misma fuerza y que no somos igual de influenciables.

Hay muchas cosas que vivir.

Esta mañana al despertar, todavía en el calor de las mantas miré hacia la ventana por donde pasaba un poco de luz e intente ponerme en su lugar. Me imagine que en la madrugada cuando me asaltó la idea de haberme dejado el gas abierto hubiese negado y no me hubiera levantado, auto-convenciéndome de que si estaba cerrado.  Imagine que no me levante y que a la mañana siguiente descubría a mis padres durmiendo para siempre. Imagine mi desesperación de no saber a dónde llamar primero, imagine que debía irme con mi hermana a Sevilla y que ella no me decía nada pero yo sabía que era culpa mía, que yo debía haberme levantado para comprobar la bombona. Que era culpa mía que ellos ya no estuvieran. Pensé en la culpa, en la verdadera culpa y las ganas de no ver los ojos de mi hermana, amándome hasta el final pero llenos de tristeza y resentimiento. Sentí las ganas de desaparecer y me imagine queriendo matarme. Pero no vi el final. No pude, mi hermana me traía de vuelta, yo sabía que ella no querría eso y que la dejaría sola. ¡Me di cuenta de que yo no podría hacerlo!

Yo no puedo pensar en mi muerte, o en ella en general. Es un nombre muy grande y para mí es como el fondo marino. Me da miedo, me intimida, temo por él, pero quiero investigar, descubrir, asustarme, pero no tentarla.

Es algo de muchos nombres que yo no puedo abarcar.

No es que no la quiera cerca de mi, es simplemente que todavía no quiero conocerla. Sé que pasare por ella y sé que está presente siempre, para unos más que otros.

Tengo miedo y lloro por ella, por la escritora, siento que algo se va hoy de mi, quizá mañana sea otro cosa y no me acuerde en todo el día de ella, pero sé que es algo que llevo a la espalda a partir de ahora. No ella y lo que significaba, sino el pensamiento. Todo lo que conocía, cuando lo vea pensaré, ‘Esta muerta’ y no podre obviarlo.


Un alma que eligió decir 'Hasta aquí.' 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Aqui

Siento que mis piernas se entumecen, la respiración se me atasca, no puedo seguir. Huyo, ¿Y de que huyo? ¿Es demasiado pronto para decirlo acaso? Quizá me precipite. No quiero estar aquí y siento que se derrumba, caigo de rodillas, ¿Qué dirán luego? No.  Más bien que pensaran sobre mi o mi situación, ¿Debería importarme? Me siento algo hipócrita por decir que no debe hacerlo y luego mírame, angustiada por el comentario que pueda recibir.

Dejaré cosas inconclusas por cobardía, por impotencia, porque me precipito y no soy capaz de ser buena, de servir en eso. Es lo que más me gusta en este momento, justo lo que hago en este preciso segundo. Y me siento… nada. Cero a la izquierda. ¿Piedra en el camino? Para mí y solo para mí. Me impido avanzar en otras cosas por aferrarme a algo que no da cabida. A algo en lo que no me veo evolucionar.

O si, yo de verdad que anhelo tener algo que decir y aprender a desahogarlo. ¿Pero cómo? Siento que ahora todo me viene grande y es de color negro, aquí el invierno es gris y ni las luces de las cuatro colándose por entre los riscos me ayudan a ver la claridad. Quiero llorar para dejarlo ir y sentirme bien pero no puedo. 
Quiero estar en casa, en casa de verdad y que me acaricien los rayos de sol costeros.

Quiero sentirme a mi misma como era antes. Porque aquí lo único que veo es como me quedo parada sin hacer nada y el hoyo va haciéndose mas grande.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Esa Persona

A veces pienso que no hay nada en ese hueco que siempre esta en mi camino.
Cuando hablo y hablo me siento tan bien y a gusto, tal y como si estuviera en casa, pero en casa de verdad. 
Luego miro hacia abajo y me doy cuenta de que el suelo esta quebrado, no es perfecto y me asusto. Las inseguridades van y vienen y no tengo idea de si decir esto o aquello. "¿Se incomodara?" "¿Pensará que hablo demasiado?", pero es mi suelo y no el suyo, yo no se como funciona su mundo.
Yo no se si le pasa lo mismo, tampoco si me tiene en alta estima, si piensa en mi.

Yo se que me gusta. Es una persona a la cual seguir ya que me impresionan varias cosas y vaya, creo que tiene algo grande que hacer aquí. Cuando veo su arte hay veces que me quedo indiferente pero, sin embargo hay otras tantas donde experimento nuevos remolinos.


Cuando hablo con esa persona siento algo extraño que no me gusta. No ha visto mi talento, no el que quiero que vean las personas. Quiero que vea su arte, pero en mi. Quiero que vea lo que puedo hacer y que se sienta como yo lo hago cuando veo el suyo.


Cuando hablo con esa persona siento que no valgo para esa inspiración de la que hablo, pero me dan ganas de superarme.


Cuando hablo con esa persona siento que llegara un momento en el que me sentiré satisfecha por que he aprendido mucho de ella.

The Reality

'Cause we are the last disease...