A veces pienso que no hay nada en ese hueco que siempre esta en mi camino.
Cuando hablo y hablo me siento tan bien y a gusto, tal y como si estuviera en casa, pero en casa de verdad.
Luego miro hacia abajo y me doy cuenta de que el suelo esta quebrado, no es perfecto y me asusto. Las inseguridades van y vienen y no tengo idea de si decir esto o aquello. "¿Se incomodara?" "¿Pensará que hablo demasiado?", pero es mi suelo y no el suyo, yo no se como funciona su mundo.
Yo no se si le pasa lo mismo, tampoco si me tiene en alta estima, si piensa en mi.
Yo se que me gusta. Es una persona a la cual seguir ya que me impresionan varias cosas y vaya, creo que tiene algo grande que hacer aquí. Cuando veo su arte hay veces que me quedo indiferente pero, sin embargo hay otras tantas donde experimento nuevos remolinos.
Cuando hablo con esa persona siento algo extraño que no me gusta. No ha visto mi talento, no el que quiero que vean las personas. Quiero que vea su arte, pero en mi. Quiero que vea lo que puedo hacer y que se sienta como yo lo hago cuando veo el suyo.
Cuando hablo con esa persona siento que no valgo para esa inspiración de la que hablo, pero me dan ganas de superarme.
Cuando hablo con esa persona siento que llegara un momento en el que me sentiré satisfecha por que he aprendido mucho de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario