viernes, 25 de abril de 2014

Sombras cálidas

El viento hacía que el pelo se enredara graciosamente, creando nudos complicados.
Cuando miraba por la ventana esperaba encontrar una verdad cercana a su búsqueda inacabada y mientras, en los cristales de las gafas se jugaba una película de reflejos con la naturaleza de tema central.

El coche no iba especialmente rápido esa tarde, el conductor estaba cansado y no tenía una gran prisa por llegar, al contrario que su copiloto que deseaba una ducha y un colchón donde descansar todas las noches en vela. Aún así no se quejaba.
Detrás la chica vivía su fantasía a través de los grandes auriculares color verde hierba. Ella miraba por la ventana y a veces se observaba en el espejo del retrovisor, en ese momento se veía guapa, lo sabía por que sin verse los ojos seguía viendo cierto atractivo y si los ojos no estaban de por medio y eso ocurría es que de verdad se sentía bella ese día.
La chica se atrevía a mirar fijamente el sol naranja que caía poco a poco tras una montaña, le gustaba tener flashes en las retinas cuando apartaba la vista. Miraba tras la ventana, con el viento moviendo a antojo su cabello rubio. Miraba atentamente sin ver nada en concreto, miraba las sombras de aquella tarde luminosa, pensó en el ambiente de Italia por un segundo y decidió que en su cabeza sería así aunque luego se decepcionara, que era lo mas seguro.

En su momento pensó en las luces posadas en su pálida cara y también decidió que las sombras que crearan allí encima no podían ser otra cosa que cálidas, a pesar de ser oscuras, aunque eso a la chica ni le iba ni le venía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario