Le doy la espalda al viento que me golpea salvajemente. Lo evito, lo ignoro aunque sé que está ahí, insistiendo.
Yo he decidido mirar hacia arriba sin hacerle caso, porque no me estoy rindiendo a nada. Mi recorrido con ese ciclón ha llegado a su fin, no me siento decepcionada conmigo. Sé donde las piezas encajan con sus iguales, se donde hay que mirar ahora.
Me siento orgullosa de como las brisas cálidas, frías y brillantes me envolvieron en su momento. Me siento llena al pensar en lo que me ayudó crear esos cuerpos que poco a poco aprendían a caminar con mi ayuda o con los que se atrevían a ponerles atención.
Ahora las cosas han cambiado, han pasado muchas primaveras desde que esto empezó y realmente es inquietante mirar atrás por encima de mi hombro, evitando mirar ese torbellino que me persigue.
Le estoy dando la espalda a ese viento que me pide que no crezca, que no me centre en la "vida real".
Asusta entrar es el mundo adulto, asusta saber que los diecisiete no volverán, para bien o para mal. Asusta no volver a escribir por lo pronto, nadie sabe donde vamos a estar dentro de cinco años pero las creaciones no están en mis planes más cercanos.
¿Quién sabe si dentro de un mes necesito desahogarme y sale a flote algo increíble? Puede que en ese momento no me pueda permitir centrarme en eso pero puede, puede, que incube esa idea y que cuando pueda volar, ese pequeño ser pueda hacerlo a mi lado.
No lo sé.
Puede que traer a este mundo más almas sin terminar de inventar haya terminado para mí.
Si eso pasa tampoco me pondré triste porque hay más cosas que hacer, mucho más por descubrir y a lo que dedicarme.
No me frustrare por el pasado porque todo mi camino andado junto a mis niños siempre estará ahí. Cuando yo recuerde todas las buenas cosas que pude exprimir no me quedara más que sonreír.
Y estaremos todos en un campo con la luz brillante bañándonos, las margaritas abiertas y todos mirando las nubes.
En distintas posiciones nos encontraremos pero todos conectados con todos y yo en el centro mirándolos a todos con amor, cuidándolos.
Le doy la espalda a este viento pero eso no significa que no vaya a encontrar más vorágines que me den de cara.
Yo he decidido mirar hacia arriba sin hacerle caso, porque no me estoy rindiendo a nada. Mi recorrido con ese ciclón ha llegado a su fin, no me siento decepcionada conmigo. Sé donde las piezas encajan con sus iguales, se donde hay que mirar ahora.
Me siento orgullosa de como las brisas cálidas, frías y brillantes me envolvieron en su momento. Me siento llena al pensar en lo que me ayudó crear esos cuerpos que poco a poco aprendían a caminar con mi ayuda o con los que se atrevían a ponerles atención.
Ahora las cosas han cambiado, han pasado muchas primaveras desde que esto empezó y realmente es inquietante mirar atrás por encima de mi hombro, evitando mirar ese torbellino que me persigue.
Le estoy dando la espalda a ese viento que me pide que no crezca, que no me centre en la "vida real".
Asusta entrar es el mundo adulto, asusta saber que los diecisiete no volverán, para bien o para mal. Asusta no volver a escribir por lo pronto, nadie sabe donde vamos a estar dentro de cinco años pero las creaciones no están en mis planes más cercanos.
¿Quién sabe si dentro de un mes necesito desahogarme y sale a flote algo increíble? Puede que en ese momento no me pueda permitir centrarme en eso pero puede, puede, que incube esa idea y que cuando pueda volar, ese pequeño ser pueda hacerlo a mi lado.
No lo sé.
Puede que traer a este mundo más almas sin terminar de inventar haya terminado para mí.
Si eso pasa tampoco me pondré triste porque hay más cosas que hacer, mucho más por descubrir y a lo que dedicarme.
No me frustrare por el pasado porque todo mi camino andado junto a mis niños siempre estará ahí. Cuando yo recuerde todas las buenas cosas que pude exprimir no me quedara más que sonreír.
Y estaremos todos en un campo con la luz brillante bañándonos, las margaritas abiertas y todos mirando las nubes.
En distintas posiciones nos encontraremos pero todos conectados con todos y yo en el centro mirándolos a todos con amor, cuidándolos.
Le doy la espalda a este viento pero eso no significa que no vaya a encontrar más vorágines que me den de cara.
................................................
Dedicado a Umikito si alguna vez logra
leerlo.
Cada uno tiene su manera de cantar,
hablar, escribir, en fin, de vivir después de todo.
No sé si sabrás de que hablo, ni
significara algo para ti pero a mí me vale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario